El Asno y el León

Se juntaron el león y el asno para cazar animales salvajes. El león utilizaba su fuerza y el asno las coces de su pies.

 Una vez que acumularon cierto número de piezas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno:

El león y el asno presuntuoso.

De nuevo se hicieron amigos el ingenuo asno y el león para salir de caza. Llegaron a una cueva donde se refugiaban unas cabras monteses, y el león se quedó a guardar la salida, mientras el asno ingresaba a la cueva coceando y rebuznando, para hacer salir a las cabras.

El león y el ratón.

Dormía tranquilo un león, cuando un ratón empezó a juguetear sobre su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.

El león, la zorra y el lobo.

Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y los demás animales, excepto la zorra, lo fueron a visitar.

Aprovechando la ocasión de la visita, acusó el lobo a la zorra expresando lo siguiente:

— Ella no tiene por nuestra alteza ningún respeto, y por eso ni siquiera se ha acercado a saludar o preguntar por su salud.

El asno y el lobo

Cierto asno, viendo que se le acercaba un lobo y que no podía escapar de él, simulo encontrarse cojo.

El lobo, acercándose, le pregunto la causa de su cojera. El borrico le respondió que se le había introducido una espina en una de sus patas. Y añadió:

­-Quíteme, por favor, esa espina, señor lobo y devóreme cuando le plazca, sin temor de lastimarse la boca.

La liebre y el león

Un león avisto una liebre dormida y cuando quiso cazarla, vio pasar cerca de el a un ciervo.

Al ver que se le ofrecía mayor volumen de carne, abandono a la liebre y corrió en persecución del ciervo.

En ese mismo instante, la liebre despertaba por el bullicio, emprendió rápida huida.

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